Qué es la polifagia y su relación con la diabetes

Qué es la polifagia y su relación con la diabetes

La polifagia es un término médico que se refiere al aumento anormal del apetito o del hambre. Se trata de una condición que puede tener diversas causas, entre las que se encuentra la diabetes. En este artículo, te explicaremos qué es la polifagia, cómo se relaciona con la diabetes y qué puedes hacer para controlarla.

¿Qué es la diabetes y cómo afecta al apetito?

La diabetes es una enfermedad crónica que se produce cuando el páncreas no produce suficiente insulina o cuando el cuerpo no puede utilizarla adecuadamente. La insulina es una hormona que ayuda a que la glucosa (azúcar) que proviene de los alimentos entre en las células y se utilice como fuente de energía.

Cuando hay un déficit o una resistencia a la insulina, la glucosa se acumula en la sangre y provoca hiperglucemia (niveles altos de azúcar en la sangre).

La hiperglucemia puede causar diversos síntomas, entre los que se encuentra la polifagia. Esto se debe a que el cuerpo no puede aprovechar la glucosa como combustible y envía señales al cerebro para que aumente el apetito y busque más alimentos que le aporten energía.

Sin embargo, este mecanismo no resuelve el problema, sino que lo agrava, ya que al ingerir más alimentos se eleva aún más la glucosa en la sangre y se genera un círculo vicioso.

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¿Qué otros factores pueden provocar polifagia?

La polifagia no es un síntoma exclusivo de la diabetes, sino que puede estar asociada a otras condiciones médicas o psicológicas, tales como :

  • Hipertiroidismo: es un trastorno que se produce cuando la glándula tiroides produce más hormonas tiroideas de lo normal, lo que acelera el metabolismo y aumenta el gasto energético.
  • Síndrome de Cushing: es un trastorno que se produce cuando el cuerpo produce o recibe demasiado cortisol, una hormona que regula el estrés, el azúcar en la sangre y el apetito.
  • Depresión: es un trastorno del estado de ánimo que se caracteriza por una profunda tristeza, pérdida de interés y falta de autoestima, que puede llevar a buscar consuelo o alivio en la comida.
  • Ansiedad: es una emoción que se caracteriza por un estado de nerviosismo, inquietud y preocupación excesiva, que puede provocar un aumento del apetito como una forma de calmar la angustia.
  • Estrés: es una reacción del organismo ante una situación que se percibe como amenazante o desafiante, que puede alterar el equilibrio hormonal y estimular el apetito.
  • Medicamentos: algunos fármacos pueden tener como efecto secundario el aumento del apetito, como los antidepresivos, los antipsicóticos, los corticoides o los antihistamínicos.

¿Cómo se diagnostica y se trata la polifagia?

Si tienes un aumento anormal del apetito o del hambre, lo primero que debes hacer es consultar con tu médico, quien te realizará una historia clínica y un examen físico para descartar o confirmar la presencia de alguna enfermedad que pueda estar causando la polifagia.

Además, te solicitará algunos análisis de sangre para medir tus niveles de glucosa, insulina, hormonas tiroideas, cortisol y otras sustancias que puedan estar relacionadas con el apetito.

El tratamiento de la polifagia dependerá de la causa que la origine. Si se debe a la diabetes, el objetivo será controlar los niveles de glucosa en la sangre mediante una dieta adecuada, ejercicio físico, medicación y educación diabetológica. Si se debe a otra enfermedad, el tratamiento será específico para cada caso, y puede incluir medicamentos, cirugía o terapia psicológica.

¿Qué consejos puedes seguir para controlar la polifagia?

Además del tratamiento médico, existen algunas pautas que puedes seguir para controlar la polifagia y evitar sus consecuencias negativas para tu salud, como el sobrepeso, la obesidad o las complicaciones cardiovasculares. Algunos consejos son:

  • Sigue una dieta equilibrada, variada y rica en fibra, que te aporte los nutrientes que necesitas y te ayude a regular el apetito y la saciedad.
  • Evita el consumo de alimentos procesados, azucarados, grasos o con alto índice glucémico, que pueden disparar los niveles de glucosa en la sangre y estimular el apetito.
  • Realiza al menos cinco comidas al día, en porciones moderadas y a horarios regulares, para evitar pasar muchas horas sin comer y llegar con demasiada hambre a la siguiente comida.
  • Bebe suficiente agua, al menos dos litros al día, para mantener una buena hidratación y evitar confundir la sed con el hambre.
  • Practica ejercicio físico de forma regular, al menos 30 minutos al día, para mejorar tu salud, tu estado de ánimo y tu gasto energético.
  • Controla el estrés, la ansiedad y la depresión, mediante técnicas de relajación, respiración, meditación o terapia psicológica, para evitar que afecten a tu apetito y a tu alimentación.
  • Duerme bien, al menos siete horas al día, para favorecer la regulación hormonal y el descanso físico y mental.

 

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