Controlar y Tratar la Diabetes Gestacional: Guía Práctica para Mujeres Embarazadas

diabetes gestacional

La diabetes gestacional es una alteración del metabolismo de la glucosa que se presenta durante el embarazo, y que puede afectar tanto a la madre como al bebé. Se estima que entre el 6 y el 14% de las mujeres embarazadas desarrollan diabetes gestacional, según la región y los criterios diagnósticos. La diabetes gestacional suele desaparecer después del parto, pero aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares en el futuro.

Por eso, es importante controlar y tratar la diabetes gestacional de forma adecuada, siguiendo las indicaciones del equipo médico y adoptando hábitos saludables de alimentación y ejercicio. En este artículo, te ofrecemos una guía práctica de consejos y recomendaciones para controlar y tratar la diabetes gestacional, basada en la evidencia científica y las guías clínicas.

 

Diabetes y calidad del sueño

¿Qué es la diabetes gestacional y cómo se diagnostica?

La diabetes gestacional es una condición que se caracteriza por el aumento de los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre durante el embarazo, debido a una disminución de la sensibilidad a la insulina, una hormona que facilita el ingreso de la glucosa a las células para que se utilice como energía. La insulina también ayuda a regular el crecimiento y el desarrollo del feto.

La diabetes gestacional puede causar complicaciones tanto para la madre como para el bebé, como:

  • Preeclampsia: una complicación grave del embarazo que se manifiesta por hipertensión arterial, edema y proteinuria, y que puede poner en riesgo la vida de ambos.
  • Macrosomía: un exceso de crecimiento del bebé, que puede dificultar el parto y aumentar el riesgo de lesiones, cesárea, hipoglucemia neonatal y obesidad infantil.
  • Hipoglucemia neonatal: una disminución peligrosa de la glucosa en la sangre del bebé, que puede causar convulsiones, daño cerebral y muerte.
  • Malformaciones congénitas: defectos en el desarrollo de algunos órganos o sistemas del bebé, como el corazón, el cerebro o el sistema nervioso.
  • Muerte fetal o neonatal: la pérdida del bebé antes o después del nacimiento.

La diabetes gestacional se diagnostica mediante una prueba de tolerancia oral a la glucosa (PTOG), que consiste en medir los niveles de glucosa en la sangre antes y después de ingerir una bebida azucarada. La prueba se realiza entre las semanas 24 y 28 de gestación, o antes si hay factores de riesgo, como:

  • Edad mayor de 35 años
  • Obesidad o sobrepeso
  • Antecedentes familiares o personales de diabetes
  • Síndrome de ovario poliquístico
  • Embarazos previos con diabetes gestacional, macrosomía o muerte fetal
  • Origen étnico con mayor prevalencia de diabetes (afroamericano, hispano, asiático, indígena)

Los criterios diagnósticos de la diabetes gestacional pueden variar según la organización o el país, pero en general se considera que hay diabetes gestacional cuando:

  • La glucosa en ayunas es mayor o igual a 92 mg/dl
  • La glucosa a la hora de la PTOG es mayor o igual a 180 mg/dl
  • La glucosa a las dos horas de la PTOG es mayor o igual a 153 mg/dl

Si se confirma el diagnóstico de diabetes gestacional, se debe iniciar el tratamiento lo antes posible y realizar un seguimiento periódico de la glucosa, la presión arterial, el peso y el crecimiento fetal.

¿Cómo se trata la diabetes gestacional?

El tratamiento de la diabetes gestacional tiene como objetivo mantener los niveles de glucosa en la sangre dentro de los rangos normales, para prevenir o minimizar las complicaciones para la madre y el bebé. El tratamiento se basa en tres pilares fundamentales: la alimentación, el ejercicio y la medicación.

Alimentación

La alimentación es un factor clave para el control de la diabetes gestacional, ya que los alimentos que se consumen influyen directamente en el nivel de glucosa en la sangre. Por eso, se recomienda seguir una dieta equilibrada, variada y adaptada a las necesidades nutricionales y energéticas de cada mujer embarazada.

Algunos consejos generales de alimentación para la diabetes gestacional son:

  • Distribuir los alimentos en 3 comidas principales y 2 o 3 colaciones, evitando saltarse o retrasar las comidas, y respetando los horarios.
  • Controlar la cantidad y el tipo de carbohidratos que se consumen, ya que son los que más elevan la glucosa en la sangre. Se debe preferir los carbohidratos complejos, como los cereales integrales, las legumbres, las frutas y las verduras, y limitar los carbohidratos simples, como el azúcar, la miel, los dulces y las bebidas azucaradas.
  • Combinar los carbohidratos con proteínas y grasas saludables, para mejorar la saciedad y la respuesta glucémica. Se debe elegir proteínas magras, como el pescado, el pollo, el huevo y los lácteos descremados, y grasas insaturadas, como el aceite de oliva, los frutos secos y las semillas.
  • Aumentar el consumo de fibra, que ayuda a regular el tránsito intestinal, a reducir el colesterol y a controlar la glucosa en la sangre. Se debe consumir al menos 25 gramos de fibra al día, proveniente de alimentos como los cereales integrales, las legumbres, las frutas, las verduras y los frutos secos.
  • Reducir el consumo de sal, que puede aumentar la presión arterial y el riesgo de preeclampsia. Se debe evitar el uso de sal de mesa, los alimentos procesados, los embutidos, los enlatados y los caldos concentrados, y sustituirlos por hierbas, especias, limón y vinagre.
  • Beber suficiente agua, al menos 2 litros al día, para mantener una buena hidratación, favorecer la eliminación de toxinas y prevenir la retención de líquidos. Se debe evitar el consumo de alcohol, que puede afectar el desarrollo fetal y el control de la glucosa.

La dieta para la diabetes gestacional debe ser individualizada y ajustada según los resultados de la glucosa, el peso y el estado de salud de cada mujer. Por eso, se recomienda consultar con un nutricionista o un endocrinólogo, que podrá elaborar un plan de alimentación personalizado y adecuado a las necesidades y preferencias de cada caso.

Ejercicio

El ejercicio físico es otro factor esencial para el control de la diabetes gestacional, ya que ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina, a reducir la glucosa en la sangre, a prevenir el exceso de peso, a fortalecer los músculos y los huesos, a mejorar el ánimo y a preparar el cuerpo para el parto.

Se recomienda realizar ejercicio físico moderado, adaptado al nivel de condición física y al trimestre de gestación de cada mujer, y siempre bajo la supervisión y el consentimiento del médico. Algunos ejemplos de ejercicios adecuados para la diabetes gestacional son:

  • Caminar: es un ejercicio sencillo, seguro y efectivo, que se puede realizar en cualquier lugar y momento. Se recomienda caminar al menos 30 minutos al día, a un ritmo cómodo y constante, y con un calzado adecuado.
  • Nadar: es un ejercicio completo, que trabaja todo el cuerpo y alivia la presión sobre las articulaciones y la espalda. Se recomienda nadar entre 20 y 40 minutos, 2 o 3 veces por semana, en una piscina climatizada y con una buena higiene.
  • Bicicleta estática: es un ejercicio aeróbico, que mejora la circulación y la resistencia cardiovascular. Se recomienda pedalear entre 15 y 30 minutos, 2 o 3 veces por semana, con una intensidad moderada y sin forzar las rodillas.
  • Yoga: es un ejercicio que combina posturas, respiración y relajación, que beneficia la flexibilidad, el equilibrio y el bienestar mental. Se recomienda practicar yoga entre 20 y 40 minutos, 2 o 3 veces por semana, en un lugar tranquilo y con ropa cómoda. Se debe elegir un tipo de yoga adecuado para el embarazo, como el yoga prenatal, el hatha yoga o el yoga restaurativo, y evitar las posturas que compriman el abdomen o la pelvis, o que requieran mucho equilibrio o esfuerzo.

Antes de realizar cualquier ejercicio físico, se debe consultar con el médico, que podrá evaluar el estado de salud y el riesgo de complicaciones de cada mujer. Además, se debe seguir algunas precauciones generales, como:

  • Calentar antes y estirar después de cada sesión de ejercicio, para evitar lesiones y calambres.
  • Monitorizar la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la glucosa en la sangre, antes, durante y después del ejercicio, para evitar hipoglucemias o hiperglucemias, y ajustar la medicación si es necesario.
  • Beber agua antes, durante y después del ejercicio, para mantener una buena hidratación y evitar la deshidratación y la hipoglucemia.
  • Evitar el ejercicio en ambientes muy calurosos o húmedos, para prevenir el golpe de calor y la deshidratación.
  • Interrumpir el ejercicio y consultar con el médico si se presenta alguno de los siguientes síntomas: dolor, sangrado, contracciones, falta de aire, mareo, náuseas, palpitaciones o pérdida de líquido.

 

Enfermedad renal por Diabetes

Medicación

La medicación es el tercer pilar del tratamiento de la diabetes gestacional, y se indica cuando la alimentación y el ejercicio no son suficientes para controlar la glucosa en la sangre. La medicación más utilizada para la diabetes gestacional es la insulina, una hormona que se inyecta debajo de la piel y que ayuda a reducir la glucosa en la sangre. La insulina no atraviesa la placenta, por lo que no afecta al bebé.

La dosis y el tipo de insulina que se necesita depende de cada caso, y se debe ajustar según los resultados de la glucosa, el peso y el estado de salud de cada mujer. Por eso, se recomienda seguir las indicaciones del médico y del educador en diabetes, que podrán enseñar cómo, cuándo y dónde aplicar la insulina, cómo conservarla, cómo utilizar el glucómetro y cómo resolver las posibles complicaciones, como las hipoglucemias o las hiperglucemias.

Otra opción de medicación para la diabetes gestacional es la metformina, un fármaco oral que disminuye la producción de glucosa por el hígado y aumenta la sensibilidad a la insulina. La metformina puede atravesar la placenta, pero no se ha demostrado que tenga efectos adversos sobre el bebé. Sin embargo, la metformina puede causar efectos secundarios como náuseas, diarrea o dolor abdominal, y está contraindicada en algunos casos, como la insuficiencia renal o la preeclampsia.

La elección de la medicación para la diabetes gestacional debe ser consensuada entre la mujer y el médico, teniendo en cuenta los beneficios y los riesgos de cada opción, así como las preferencias y las expectativas de cada caso.

¿Cómo controlar la diabetes gestacional después del parto?

La diabetes gestacional suele desaparecer después del parto, pero se debe realizar una prueba de tolerancia oral a la glucosa entre las 6 y las 12 semanas después del alumbramiento, para confirmar que los niveles de glucosa en la sangre han vuelto a la normalidad. Si la prueba es normal, se debe repetir cada 1 o 3 años, para detectar posibles alteraciones del metabolismo de la glucosa.

Si la prueba es anormal, se debe iniciar el tratamiento adecuado para la diabetes tipo 2 o la prediabetes, y realizar un seguimiento periódico de la glucosa, la presión arterial, el colesterol y el peso. Además, se debe mantener una alimentación saludable y una rutina de ejercicio físico, para prevenir o retrasar las complicaciones de la diabetes y mejorar la calidad de vida.

La diabetes gestacional también puede afectar al bebé después del nacimiento, ya que puede presentar hipoglucemia, ictericia, dificultad respiratoria o mayor riesgo de obesidad y diabetes en el futuro. Por eso, se debe controlar el nivel de glucosa en la sangre del bebé, y ofrecerle lactancia materna exclusiva, si es posible, durante los primeros 6 meses de vida, y complementada con otros alimentos hasta el año o más, según la recomendación del pediatra.

La lactancia materna tiene múltiples beneficios para la madre y el bebé, como:

  • Favorece el vínculo afectivo entre ambos
  • Protege al bebé de infecciones y alergias
  • Ayuda a la madre a recuperar el peso y el útero
  • Reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario en la madre
  • Reduce el riesgo de obesidad y diabetes en el bebé

¿Cómo prevenir la diabetes gestacional en futuros embarazos?

La diabetes gestacional puede repetirse en futuros embarazos, especialmente si hay factores de riesgo, como la obesidad, la edad avanzada, los antecedentes familiares o personales de diabetes, o el origen étnico. Por eso, se recomienda adoptar medidas preventivas antes y durante el embarazo, como:

  • Perder peso, si se tiene sobrepeso u obesidad, antes de quedar embarazada, mediante una dieta hipocalórica y un programa de ejercicio físico supervisado por un profesional.
  • Realizar una prueba de tolerancia oral a la glucosa antes del embarazo, o al inicio del mismo, si se tiene antecedentes de diabetes gestacional, para detectar y tratar precozmente la alteración de la glucosa.
  • Seguir una alimentación saludable y equilibrada durante el embarazo, controlando la cantidad y el tipo de carbohidratos, y aumentando el consumo de fibra, proteínas y grasas saludables.
  • Realizar ejercicio físico moderado y adaptado al embarazo, al menos 30 minutos al día, 5 días a la semana, previa consulta y autorización del médico.
  • Controlar el peso y el aumento de peso durante el embarazo, siguiendo las recomendaciones del médico y del nutricionista, según el índice de masa corporal (IMC) previo al embarazo.
  • Realizar un seguimiento médico periódico del embarazo, con controles de la glucosa, la presión arterial, el peso y el crecimiento fetal, y cumplir con las citas y las pruebas programadas.